Fue designado como general a los veintisiete años de edad. Y transformó a unos cuerpos de hombres desarrapados hambrientos y desmoralizados en una formidable máquina bélica que en menos de dos semanas repelió a los austríacos más allá de los Alpes, de victoria en victoria. Sus campañas de Italia pasarían a ser materia obligada de estudio en las academias militares en todo el mundo.
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